Los huracanes diezman el Caribe. También nuestro #marenostrum desata a veces una furia que nos deja perplejos. Naturaleza ingobernable. En estado puro.


Quienes hayan vivido temporales como este desde dentro, no los deben olvidar con facilidad. Y tampoco la sensación de impotencia en medio de un cóctel de energía que supera cualquier barrera imaginable.

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